Ahora estoy pensándote, como si nada, como si no estuviéramos lejos, como si sintiera tu respiración con el compás sucio y paupérrimo de mi latido, son las 4, o las 5 de la tarde, que más da, sigo pensándote. No digo que hagas lo mismo, es un acto deliberado, más propio, que tú a esta hora, en mi cabeza. Pero bueno, a quien le importa, si te pienso, mejor que eso te recuerdo, si ya sé, no soy un héroe, pero todavía tengo tu voz, la mía, las dos, no es una melodía de Ludwing ni un cuadro hablado de Miguel Angel, pero bueno, algo es tu voz, mejor es nada.
Dije nada, no sé si Albert me juzgue por eso, mejor Freud, seguro mi fijación oral no es tan buena, pero tu voz si, memoria a largo plazo, desde los 6 meses en la placenta, menos mal, si no, como recordaría tu voz, ay, si ya me acorde, es hermosa, ¡mierda! Tus lunares, si esos son hermanos de tu voz, pero si son hermanos, entonces yo soy un pincel, seguro, pintaría tu voz y escucharía tus lunares, suena bien, bueno no tanto, por lo lejos, lejos como esas tres estrellas, lo peor es que apuntan hacia ti, creo, si no, bueno igual me perderé algún día, con una mochila, un cuaderno, un lapiz, contigo, o eso, tu recuerdo bueno, no me puede ir tan mal, desde que no deje de pensarte.